sábado, 15 de enero de 2011

Cuatro mitos sobre los perros


Es de conocimiento común que un año de la vida de un perro, animal cuyo nombre científico es Canis Lupus Familiaris, equivale a siete años humanos. Y como la gran mayoría de los conocimientos comunes, como el color del Sol por ejemplo, son erróneos, falsos o medias verdades. En este caso el problema es que estamos pidiendo una relación lineal entre la edad canina y la humana sin tener en consideración que dicha relación no tiene porqué ser lineal ni que, a diferencia de los humanos, existen variadas razas de perros con características anatómicas diferentes. Efectivamente, la edad canina depende del peso, tamaño y raza del animal. La siguiente es una tabla de la edad en función del peso del perro.

Datos extraídos de The Dog Owner's Manual, publicado por Quirk Books
Otro error común sobre sobre los perros es afirmar que sólo ven en blanco y negro. Esto es falso. Ellos perciben los mismos colores que nosotros salvo que al rojo lo perciben amarillo; y al verde, gris. Esta diferencia entre la visión humana y la canina se debe a que nosotros poseemos, en principio, tres tipos de células en las retinas para percibir el color mientras que los perros, y la mayoría de los mamíferos, tienen dos tipos. Otros animales poseen más tres de estas células, llamadas conos, y pueden ver más colores que los humanos.

Tampoco es completamente cierto que el movimiento de la cola expresa felicidad. Este movimiento también se da en situaciones de excitación nerviosismo, espera, duda y de "comunicación" con otros animales. Esto último porque el movimiento de la cola facilita la expansión del olor emitido por sus glándulas anales.

El último mito es aquél que dice que la nariz caliente y seca implica fiebre. Esto es un error. El estado de la nariz depende de varios factores: temperatura, humedad, corrientes de aire, deshidratación, lesiones en la piel. En su lugar, y sólo cuando no tienen un termómetro a mano, los cuidadores suelen palpar las orejas y las zonas desprovistas de pelo. Sin embargo la temperatura corporal depende de la zona en cuestión. Por eso lo mejor es usar un termómetro rectal, ya que la temperatura del interior del cuerpo es más estable. La temperatura rectal del perro es de 39 grados centígrados, con una variación de 0,5 por encima o por debajo.

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