lunes, 14 de febrero de 2011

Cavendish, genio excéntrico

Cavendish, según William Alexander. Este es el único retrato que existe de él, y fue hecho en secreto.

Probablemente Henry Cavendish sea el personaje más extraño de la historia de la ciencia: era increiblemente tímido y de voz aguda; huía de la gente y jamás hablaba. Si querías comunicarte con él debías hablarle al vacío, y quizás te contestaría con un susurro. Se cree que era asexual, pues no sólo no se le conocen relaciones amorosas sino que nunca pareció mostrar ningún tipo de interés sexual. Oliver Sacks sugiere que puedo haber tenido el Síndrome de Asperger.

Pese a la enorme cantidad de temas investigados por Henry, jamás publicó nada y el crédito de sus descubrimientos fue tomado por otros. Por ejemplo, él conocía la ley de Ohm, usaba el concepto de potencial eléctrico y propuso la ley de atracción entre cargas eléctricas (ley de Coulomb). Hoy en día su nombre sólo se menciona en la carrera de Física al estudiar la balanza de torsión, la cual utilizó en uno de los experimentos más maravillosos de la física: el cálculo de la constante gravitatoria. Este experimento (el cual pienso explicar en una futura entrada) por sí sólo ya lo coloca entre los grandes de la física. Recuerdo haber salido fascinado del curso cuando el profesor describió el experimento y contó algunas cosas sobre la vida de su hacedor. Y ya que en diez días es el aniversario de su muerte, he aquí su biografía.

Dada la mala salud de su madre, Henry nació en Francia el 10 de octubre de 1731. Procedía de una familia de alto linaje, el cual se remontaba hasta ocho siglos atrás. Su madre murió cuando él tenía dos años, tres meses después de nacer su hermano. A los 18 años ingresó en Cambridge (peterhouse College). Destacó por ser un alumno bien aplicado y muy callado, pero jamás obtubo título alguno. Por un lado, su carácter en extremo tímido e introvertido le impedía enfrentar a los profesores y a los exámenes; y por el otro, él no estaba dispuesto a seguir los aspectos religiosos de los cursos: no tenía ningún interés en la religión.

Tras estudiar un tiempo en París, se fue a Londres a vivir con su padre, Lord Charles Cavendish. Este fue un experimentador notable, cuyos trabajos sobre electricidad fueron muy apreciados por Benjamin Franklin. Charles era miembro de la Royal Society, a cuyas reuniones llevó a Henry a ver los experimentos que ahí se realizaban. Esto habría dejado una huella profunda en Cavendish, por lo que su padre le hizo construir un laboratorio privado para que se dedicara a sus experimentos. Más tarde él también se haría miembro de la Royal Society, único evento social del cual participaba. Sin embargo, esto no significa que hablara con alguien: él, después de colocar  su sombrero en la misma percha de siempre, pasaba el resto de la reunión casi en silencio.

Hasta los cuarenta años vivió con una muy modesta pensión que Charles le pasaba. Entonces recibió una gran fortuna de parte de su tío, quien estaba preocupado por la pobre condición en la que vivía Cavendish. Doce años más tarde murió su padre, lo que dejó una fortuna aún mayor. Según Jean-Baptiste Biot, todo esto le convirtió en "el más rico de todos los sabios, y el más sabio de todos los ricos". Sin embargo su dinero no supuso casi ningún cambio en su estilo de vida. Él continuó viviendo frugalmente y apartado del mundo. Sobre todo apartado del mundo: ni siquiera sus criadas lo veían, pues él se comunicaba con ellas mediante notas escritas. Si accidentalmente se encontraba con alguna, la despedía en el acto.

El poco interés de Henry en el dinero puede apreciarse en el hecho de que al morir, la fortuna de la familia no sólo estaba intacta sino aumentada. Sus gastos eran, más que nada, en materiales para sus experimentos, instrumentos de laboratorio y libros. Muchos libros: llegó a tener una inmensa biblioteca en una casa aparte. Al principio sólo le permitía la entrada a algunos miembros, científicos cuidadosamente elegidos, de la Royal Society. Luego dejaría que cualquiera pudiera entrar y tomar prestados los libros, como si de una biblioteca pública se tratara. Incluso contrató a un bibliotecario para que la catalogara y se ocupara de su administración, pues él no quería relacionarse con la gente sino sólo que pudieran usar sus libros.

Se dice que cuando un banquero, alarmado de la cantidad de dinero que Henry tenía y que no invertía, se le acercó para hacerle es recomendación, él replicó “Si el dinero es un problema para usted me lo llevaré del banco, no venga aquí a molestarme”. El banquero insistió y Henry, perturbado, le preguntó la cantidad a invertir. El banquero le dijo que cuarenta mil libras, a lo que él respondió “¡Hágalo! Hágalo y no venga aquí a molestarme o me llevaré el dinero”.

Y tampoco se preocupaba de su vestir. Su traje habitual, de un violeta descolorido, estaba totalmente pasado de moda y su sombrero de tres picos era del siglo anterior.

Las falta de imágenes de esta entrada también es culpa de su timidez, pues el jamás posó para que lo retrataran. El único retrato existente de él fue hecho en secreto y sin su consentimiento cuando le presentaron a un artista encubierto (William Alexander).

Falleció el 24 de Febrero de 1810. En su lecho de muerte pidió a su mayordomo que no le molestase hasta que hubiese pasado cierto tiempo, sabiendo que pare entonces estaría muerto: quiso pasar solo sus últimos momentos.



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2 comentarios:

  1. parece que no era el único cavendish excéntrico. No sé si viste esto:

    http://www.ovejaselectricas.es/?p=1351

    ¿Eran familiares?

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  2. Hola, Anónimo.

    ¡Qué dato más interesante! Otro Cavendish extrañamente solitario. Sin embargo parece que no son familiares directos. Voy a investigarlo.

    Saludos.

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