miércoles, 20 de abril de 2011

El tamaño sí importa

Eight Legged Freaks
Cuando era un niño, y gracias a ciertos comics, me asustaba la posibilidad de que hubiese insectos y arácnidos gigantes. Después de todo, ellos tienen toda una gama de habilidades interesantes como volar, caminar por las paredes o el agua y resistir caídas enormes. Me parecía un verdadero milagro en que todos ellos fueran, afortunadamente para nosotros, lo suficientemente pequeños como para no representar una amenaza (Bueno, de hecho hay muchos organismos diminutos verdaderamente peligrosos, pero se entiende lo que quiero decir). Claro, siempre un científico loco o la exposición a la radiación podrían crear peligrosos insectos gigantes, ¿verdad?

Galileo, una vez más.
Hace más de trecientos años, Galileo formuló la llamada Ley cuadrado-cúbica. Esta viene a ser una de esas bofetadas a nuestro sentido común, al menos para mí. Y es que nosotros tendemos a pensar en proporcionalidad: que dos cajas iguales son el doble de pesadas que una; que tres ejemplares del mismo libro cuestan tres veces más que uno sólo y que al duplicar el tamaño de un objeto, se duplica su superficie y su volumen. Esto último es falso. Imaginemos un simple cubo cuyos lados tienen una longitud l. La superficie de cada una de sus caras es ; y su volumen, que en este caso será la altura por la superficie una de sus caras, es . El cociente entre volumen y la superficie es l³ / l² = l. Esta relación es una característica del objeto y no debería cambiar al aumentarlo o achicarlo. Sin embargo, si duplicamos el tamaño del cubo, entonces sus lados medirán 2l y, consecuentemente, su superficie será (2l)² = 4l² mientras que su volumen será (2l)³ = 8l³. La nueva relación entre el volumen y la superficie es 8l³ / 4l² = 2l: ¡la relación no se mantiene! El volumen creció más rápido que la superficie. Precisamente, la ley cuadrado-cubo afirma que
Si cualquier cuerpo tridimensional crece manteniendo sus proporciones, entonces su superficie lo hará como el cuadrado de cualquiera de sus líneas y su volumen como el cubo de las mismas.
Así, todos aquellas características de un ser vivo que dependen del volumen (como el peso) aumentarán al mismo ritmo que este y aquellas que dependan de la superficie (como la resistencia de los huesos) aumentarán al ritmos de esta. Hank Pym o el Chapulín Colorado, famosos por cambiar su tamaño, no podrían existir jamás. Por ejemplo, sería inútil tratar de transformar a un ser humano en un gigante: sus huesos no soportarán el peso. Y, además, no podría respirar, mantener su temperatura corporal y un sin fin de cosas más: fuimos “diseñados” para un tamaño específico. Claro, esto no significa que no puedan haber seres gigantes, pero sí que tienen que estas adaptados para poder vivir con dicho tamaño. Por ejemplo, las ballenas son seres enormes que pueden morir bajo su propio peso si se quedan varadas (las ballenas pueden respirar fuera del agua; no es la asfixia el peligro), aunque no les ocurre nada en el agua, en donde están sostenidas por una fuerza que depende de sus volúmenes.

Hank Pym
Así, mi temor a los insectos gigantes era infundado. Sus interesantes habilidades dependen de su tamaño. Por ejemplo, soportan grandes caídas ya que, como su peso es pequeño, rápidamente el rozamiento con el aire lo compensa y caen a velocidad constante. Nosotros, en cambio, necesitamos paracaídas. El hecho de que puedan caminar por las paredes o que algunos puedan pararse en el agua también se debe a su escaso tamaño.


Explicar cómo es eso en el caso del agua me llevaría a explicar qué es la tensión superficial, y esto requeriría su propia entrada. Pero diré que la tensión superficial provoca que la superficie de los líquidos se comporten como una especie de membrana elástica y que la fuerza que experimenta un objeto sobre ella es proporcional al tamaño. Si dichos objetos son lo suficientemente pequeños, como las infinitamente delgadas patas de ciertos insectos, entones pueden sostenerse en la membrana sin romperla. 

Insecto que no se deja sorprender por Jesús.
En el caso de las paredes la cosa es más sencilla: los insectos y arácnidos se sirven, en general, del efecto adhesivo que tiene el vello de sus patas. Este efecto se debe, en última instancia, a la atracción eléctrica, producto de las Fuerzas de Van Der Waals, que se produce entre las moléculas de los vellos y las de la superficie. En nuestra escala este sistema de adhesión no sirve: dada nuestra masa nosotros no podemos despreciar los efectos de la gravedad que nos jala hacia el suelo; los insectos, en cambio, no tienen que preocuparse por ella.


Pero si las características de los seres vivos están tan relacionadas entre sí, ¿Qué pasa con las de los otros objetos? ¿Acaso no debe estar todo el universo creado de forma tal que pueda, justamente, existir? La respuesta es sí. Todo lo que vemos está constituido por átomos, los cuales tienen un tamaño específico. Para modificar el tamaño un objeto deberías modificar el tamaño sus átomos y lograr mantenerlos estables. Para que esto fuese posible deberías ser capaz de manipular las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza y de cambiar las constantes físicas del universo: estarías creando una nueva física; con nuevas leyes para el mundo.

jueves, 14 de abril de 2011

12 Editores LaTex para GNU/Linux


Últimamente tengo el blog bastante abandonado. Es que me encuentro bastante ocupado con proyecto que debo entregar a fin de mes. Como obviamente lo estoy haciendo en LaTex estuve viendo cuál es el mejor editor para mí. Estos son los que encontré:

1. Eclipse es una IDE que permite el uso de varios lenguajes de programación. Su plugin para LaTex, Texlipse, lo convierte en el editor LaTex más completo que conozco.


2. Gedit, el editor de textos de Gnome, era, junto con su complemento para LaTex (gedit-latex-plugin), mi opción preferida antes de conocer Gummi. Las opciones para LaTex no aparecerán en la interfaz al menos de que elijas la opción "Nuevo Documento LaTex"; así que el editor lucirá como siempre cuando hagas otras cosas. Para el que sabe LaTex tiene todo lo necesario; el novato probablemente preferirá algo más completo.


3. Gummi es mi opción favorita. Se trata básicamente de una terminal y un visor: minimalista hasta más no poder (así me gusta a mí), así que para un novato seguramente no es lo mejor. Su punto fuerte es su pantalla dividida, en la que una de sus partes es un visor “en tiempo real”, por lo que no hace falta estar compilando a cada rato. El gran inconveniente es que carece de navegación por pestañas.


4. JLatexEditor es un editor Open Source bastante completo que se encuentra en vías de ser multiplataforma.


5. Kile es un editor LaTex, similar a TexMaker pero ligeramente más completo, diseñado para KDE, aunque con las librerías qt instaladas corre también en Gnome y en Mac. Tiene muchos asistentes, menús e iconos que lo hacen perfecto para el que recién empieza. Para la mayoría se trata del mejor editor para Linux. Sin duda es el más popular para este sistema.


6. LaTexila vendría a ser el Kile de Gnome. La mejor opción para novatos que no quieren instalar las librerías de KDE. El nombre parece ser un juego de palabras: LaTex en inglés se pronuncia "Lateks", resultando "La Tequila". (Sin embargo la pronunciación correcta sería "LaTejs": no se trata de una x sino de la letra griega Ji)



7. Lyx es un editor libre y multiplataforma que permite la edición de texto con LaTeX, pero con la pequeña ventaja de que no necesitás saber absolutamente nada de LaTex. Para introducir fórmulas puedes utilizar codigos LaTex, utilizar su editor “tipo MathType” o una mezcla de ambos. Además podés ver aproximadamente cómo luce todo en lugar de sufrir con un tortuoso código. Un excelente programa sin duda. Es poderoso, fácil de usar, viene con un excelente manual (traducido al español, claro está) y probablemente sea la mejor opción para la mayoría. Yo lo uso siempre que puedo, pero necesito también algo más tradicional.


8. Medit es un editor de textos muy completo, que destaca por tener un terminal empotrado, y que permite trabajar con muy bien con LaTex. Es como tener Gedit con su plugin para LaTex, aunque Medit me gusta más.



9. TexMaker es libre y multiplataforma y probablemente sea la opción más popular de la lista. Es muy fácil de usar y es ideal para novatos. Su principal desventaja es meramente estética: su interfaz no se integra con el escritorio.


10. TexMakerX se trata de un fork de TexMaker. A deferencia del otro, este sí tiene integración con el escritorio.


11. TeXworks es un editor libre y multiplataforma. Esta basado en Texshops, un editor LaTex para Mac. También trabaja con ConTeXt y XeTeX.


12. Winefish tiene una interfaz minimalista que puede extenderse al convertir los menús de su barra en ventanas. Carece de un visor integrado y no es recomendado para novatos.


Mi recomendación: Si sos nuevo en LaTex y estás en KDE, Kile; si estás en Gnome, LaTexila. Y no te olvidés de probar Lyx.

martes, 5 de abril de 2011

Breve historia de las matemáticas IV: Antigua Grecia II


Sorprendentemente mis entradas sobre matemáticas son las más leídas del blog. Una lástima que sean las que más tiempo me lleven. Pero el fin, he aquí la continuación de Breve historia de las matemáticas III: Antigua Grecia I. Esta es un entrada algo larga, pero en realidad es una suma de biografías entre matemáticos de distintos matemáticos sin mucha relación entre sí, así que se puede leer por partes sin problema. Me hubiese gustado hacer algo menos enciclopédico y más parecido a un relato, pero estaba difícil y mi tiempo es últimamente muy escaso.

Hiparco de Nicea fue el astrónomo griego. Nació en lo hoy sería Turquía alrededor del año 190 A.C. y es famoso por su basto catálogo de estrellas, el cuál incluye unas 1008 estrellas con su intensidad relativa. Formuló la Teoría Geocéntrica Excéntrica, en la cual la órbita del Sol y la de los otros planetas no están centradas en la Tierra sino un poco corridas, cosa que está relacionado con que el Sol está, en realidad, en el foco de la elipse que forma la órbita de la Tierra; e introdujo el concepto de epiciclo (también atribuido a Apolonio de Perga), un modelo geométrico ideado para explicar las variaciones de velocidad y dirección del movimiento aparente de los planetas y que luego sería muy popular entre los geocentrístas para tratar de subsanar las imperfecciones de esta teoría. Inventó el Teodolito, un instrumento que sirve para medir ángulos y, junto con otros instrumentos, distancias y desniveles. Pero en matemáticas se lo conoce nada más y nada menos que por ser el padre de la Trigonometría. (A mí no me gusta llamar padre de nada a nadie, pero bueno). En términos muy generales, esta es el estudio de las funciones seno, coseno, tangente y sus inversas: secante, cosecante y contangente. Estos conceptos son muy anteriores a Hiparco; los babilónios y los egipcios ya los conocían. Pero sucede que en la época de Hiparco no se usaban tanto los conceptos de seno y de coseno, como hace la matemática moderna, sino que utilizaban el de cuerda. Una cuerda es la recta que une dos puntos cualquiera de una curva. En la imagen, la línea roja es una cuerda. La fama del astrónomo griego se debe, precisamente, a sus tablas de cuerdas, precursoras de las tablas trigonométricas, y que son las más antiguas que se conocen.


$crd \theta = 2 \cdot sen \frac{\theta}{2}$

(Formulación moderna)

Para armar dichas tablas, Hiparco recorrió una circunferencia de radio r (el valor real utilizado por el griego se desconoce), empezando 0º y aumentando de a 7, 5º hasta llegar a 180º. Estas tablas permitían a los astrónomos griegos resolver cualquier triángulo, y gracias a esto podían hacerse cosas como comparar el tamaño del Sol con el de la Tierra y estos dos con el de la Luna. Hiparco hizo todo esto y, si bien los valores que obtuvo no eran correctos, sí lo era el método matemático para obtenerlos.

Hiparco conocía el Teorema de Ptolomeo, llamado así porque a este último se le debe la primea demostración conocida. El teorema afirma que

El producto de las diagonales de un cuadrilátero inscrito en una circunferencia es igual a la suma de los productos de los lados opuestos.
 $\overline{AC}\cdot \overline{BD}=\overline{AB}\cdot \overline{CD}+\overline{BC}\cdot \overline{AD}$

Además, parece que Hiparco conocía el mejor valor de $\pi$ de la época: entre $3 + \frac{1}{7}$ y $3 + \frac{10}{71}$.

Claudio Ptolomeo, nacido alrededor del año 100 A.C., es el famoso autor del Hè Megalè Syntaxi (Composición matemática); libro conocido por todos como Almagesto (del árabe Al-Majesti: el más grande) y que sería el principal texto de astronomía durante mil quinientos años. Si bien este es un tratado de astronomía, su nombre original se debe a que en la antigüedad esta era una rama de las matemáticas. El libro está basado en el catálogo de estrellas de Hiparco, en su sistema geocéntrico y en los epiciclos. Pero no pensés que se trata de una mera copia o recopilación. Ptolomeo desarrolló estas teorías y agregó muchas otras, demostró matemáticamente todo lo que debía demostrar y aportó datos empíricos para todo lo que lo necesitaba. La influencia de Hiparco es importante, pero se trata de una obra original.

En geometría demostró el ya mencionado teorema que hoy lleva su nombre. Este teorema, en el caso particular de que uno de los lados del cuadrilátero sea el diámetro, conduce a las actuales fórmulas trigonométricas del seno y coseno de la suma de dos ángulos, que hoy en día (Ptolomeo trabajaba con cuerdas) se expresan como:
  • $sen(a+b) = cos(a) \cdot sen(b) + sen(a) \cdot cos (b)$
  • $cos(a+b) = cos(a) \cdot cos(b) - sen(a) \cdot sen(b)$ 

Asimismo, conocida la medida de la cuerda de un arco, Ptolomeo calculó la cuerda del arco mitad, aquella que hoy en día se escribe así:

$sen(\frac{\alpha}{2})= \sqrt{\frac{1-cos(\alpha)}{2}}$

También construyó sus propias tablas de cuerdas muy precisas y que van de los 0º hasta 180° en periodos de 0,5º. Sus conocimientos de trigonometría también le fueron útiles para la construcción de astrolabios y relojes de sol.

Nicómaco de Gerasa, nacido alrededor del año 60 D.C. fue un matemático de renombre en la antigüedad. Su Eisagoge ArithmetikeNicómaco no demostraba sus teoremas sino que únicamente los ilustraba con ejemplos (probablemente esta sea la razón por la que su nombre se ha olvidado). Ciertos errores elementales en su obra sugieren que muchas veces no conocía las demostraciones de sus afirmaciones o que simplemente se trataban de suposiciones. Una curiosidad aparentemente descubierta por Nicómano, y seguramente conocida por quién haya estudiado programación, es la siguiente:
Sumando el primer impar se obtiene el primer cubo, sumando los dos siguientes impares se obtiene el segundo cubo, sumando los tres siguientes se obtiene el tercero, y así sucesivamente:

  • $0+1 = 1 = 1^3$
  • $3 + 5 = 8 = 2^3$
  • $7 + 9 + 11= 27 = 3^3$
  • $13 + 15 + 17 + 19 = 64 = 4^3$

Herón de Alejandría, famoso nada menos que por haber inventado la primera máquina de vapor, viene a ser el complemento perfecto de Euclides: si la obra de este fue la principal fuente de conocimiento de las matemáticas abstractas, la de Herón lo fue de las aplicadas. En sus obras se discuten la construcción de todo tipo de máquinas, desde planos inclinados y poleas hasta pianos que se tocan solos y puertas de templos automáticas (¡eso es ser un visionario!). Como matemático, escribió La Métrica, obra donde estudia las áreas y volúmenes de diversas superficies y cuerpos. Pero hoy en día su nombre es recordado, en el mundo de las matemáticas, por la llamada fórmula de Herón (que pudo ser también de Arquímedes), la cual relaciona el área A de un triángulo con la longitud de sus lados:


$A = {\sqrt{(a+b+c)(a+b-c)(b+c-a)(c+a-b)\,}\ \over 4}$

 Sorprendentemente, parece que también se le habría pasado por la cabeza el concepto de número imaginario mientras calculaba el volumen del tronco de una pirámide (un tronco es la parte de un sólido que se obtiene al cortarlo con dos planos paralelos). De ser verdad esto es increíble, pero todo en Herón es increíble. Y hablando del tronco de una pirámide, si sus bases son paralelas y tienen superficies $B_1$ y $B_2$, el volumen es igual a la altura $h$ del tronco por la media heroniana $H$ del area de sus bases.



$H = \frac{1}{3}(B_1 + \sqrt{B_1 B_2} +B_2)$

$Vol = h \cdot H = \frac{h}{3}(B_1 + \sqrt{B_1 B_2} +B_2)$

Diofanto de Alejandría, nacido alrededor del año 200 D.C es considerado el padre del álgebra. Su gran obra es la Arithmetica, en la que, entre otras cosas, se hacen su aparición las ecuaciones diofánticas y algunos métodos para su resolución. Una ecuación diofántica lineal es de la forma:

$Ax + By = C$

En donde tanto x e y, si existen, como A,B y C son enteros. En la Arithmetica no hay demostraciones, sino que se trata de una recopilación de problemas y sus resoluciones. Uno de esos problemas es su epitafio (que en inglés queda mejor porque se puede hacer rimar):
Transeúnte, esta es la tumba de Diofanto: es él quien con esta sorprendente distribución te dice el número de años que vivió. Su niñez ocupó la sexta parte de su vida; después, durante la doceava parte su mejilla se cubrió con el primer bozo. Pasó aún una séptima parte de su vida antes de tomar esposa y, cinco años después, tuvo un precioso niño que, una vez alcanzada la mitad de la edad de su padre, pereció de una muerte desgraciada. Su padre tuvo que sobrevivirle, llorándole, durante cuatro años. De todo esto se deduce su edad (84 años).
También hay quien cree que Diofanto sabía que cada número puede ser escrito como la suma de cuatro cuadrados enteros: ¡increíble: otro visionario!

$n=a^2+b^2+c^2+d^2$

Pero es posible que la contribución más importante de Diofanto a las matemáticas haya sido su notación: introdujo un simbolismo algebraico que utilizaba una abreviatura para lo desconocido y para las potencias de lo desconocido. Esto le facilitaba mucho las cosas: en matemática utilizar la notación inadecuada puede ser terrible.

Pappus, nacido alrededor del año 290 D.C, es el último gran matemático conocido de la antiguedad. Su gran obra, la Collectio (Colección) se conserva sólo parcialmente pero trae consigo el inicio de la geometría proyectiva (esto es, en una definición vaga, el estudio las figuras geométricas pero abstrayéndose totalmente del concepto de medida). La obra incluye un conjunto de fórmulas sobre centros de gravedad de los cuerpos en rotación, hoy en día conocidos como fórmulas de Guldin por su popularizador. Además, la obra también tiene un importante carácter histórico, pues contiene una gran cantidad de comentarios, citas y referencias de otras obras, algunas conocidas como el Almagesto o el Elementos, pero la mayoría perdidas.

El nombre de Pappus está asociado a una gran cantidad de teoremas:

  • Teorema del centroide de Pappus
  • La cadena de Pappus
  • Teorema armónico de Pappus
  • Teorema del hexágono de Pappus.

Sin embargo, cuando uno dice teorema de Pappus generalmente se está refiriendo al del hexágono. Este afirma que
Si en un par de rectas escogemos tres puntos al azar en cada una y los unimos de a pares, entonces las intersecciones de las rectas que los unen estarán en una línea recta.



Breve historia de las matemáticas:
    Fuentes:
    Notas:
    • Todas las imágenes son la de Wikipedia, salvo la primera.
    • Utilizé otras fuentes cuyas url's perdí en medio de un cambio de SO y, en consecuencia, no puedo mencionar. 

    jueves, 31 de marzo de 2011

    El cinismo en el síndrome de Diógenes


    No es tan infrecuente como debería que cuando alguien entra en mi habitación articule una oración con las palabras “síndrome de Diógenes”. Este trastorno consiste en recluirse en el hogar y acumular cosas y cosas inútiles hasta que la vivienda de quien lo padece se vuelve inhabitable a la vez que la higiene personal queda en el olvido. No menciono esto para tratar de defenderme de esta acusación, ya que sería imposible, sino para preguntar qué relación tiene este síndrome con el filósofo griego: la filosofía de Diógenes distaba mucho de vivir encerrado acumulando cosas.

    Diógenes de Sínope es un personaje bastante particular cuya rarezas se siguen comentando 2300 años después de su muerte. Y si bien no es el fundador de la escuela cínica, honor que le corresponde a su Antístenes, su maestro, es sin lugar a dudas su mayor exponente. Los cínicos buscaban alcanzar la virtud a través de la autosuficiencia, que era independencia y libertad. Así que se desprendían de todo lo que poseían, salvo “lo que pueda llevarse en caso de naufragio”, y llevaban vidas simples y acordes con la naturaleza. Aquí está el primer problema con el nombre del síndrome: Diógenes no juntaba cosas sino que sus únicas pertenencias eran su capa y su bastón, los cuales tenían más funciones que la navaja de McGiver y formaban parte del “uniforme” característico de los cínicos tras ser impuesto involuntariamente por Antístenes. Se dice que durante mucho tiempo llevó también una jarra para el agua, pero al ver a un niño beber de una fuente sólo con sus manos se lamentó por haber estado llevando un objeto “tan molesto e inútil”. Tampoco tenía casa sino que dormía en donde quería. El mito afirma que lo hacía en un tonel de vino, pero lo dudo mucho porque él era nómade: según el clima iba de una ciudad a otra. Y no me lo imagino llevando el tonel consigo, aunque es posible que sí haya vivido  en uno durante algún pequeño tiempo. Esta forma de vida lo convirtió en un"ciudadano del mundo" que prefería "un bárbaro virtuoso a un griego estúpido", aunque el griego estúpido fuese su familiar ¿Alguna relación hasta ahora con el síndrome que consiste en recluirse en el hogar?

    La única relación entre el trastorno el y el filósofo está en el desaliño personal. Pero en Diógenes no se trataba de simple descuido o falta de fuerza de voluntad: él justamente enseñaba a no ser esclavos de las pasiones. Si hacía un calor insoportable, entonces él se tiraba a la arena caliente y rodaba sobre ella para demostrar que podía soportarlo. Si hacía un frío de morirse, entonces él se abrasaba desnudo a una estatua helada. Y si hubiese querido estar más presentable es probable que también lo hubiese logrado. Sin embargo, para diógenes el pelo y la barba desprolija eran naturales y no tenía sentido desdeñarlas. Cuando veía a alguien bien afeitado preguntaba: “¿tanto deseás ser mujer?”. Lo que él demostraba con estas acciones es que la gente se preocupa más por lo que está convencionalmente mal que por lo que realmente lo está. Por ejemplo, Diógenes no tenía problemas con masturbarse en público mientras afirmaba que "desearía también poder quitarme el hambre frotándome la barriga". Después de todo se trata de una función corporal perfectamente normal y que no tiene nada de malo en sí misma y fuera de nuestras convenciones sociales. Tampoco se preocupa por no robar, ya que "todas las cosas pertenecen al sabio", o hasta de defecar en público mientras daba sus lecciones.

    Quienes sufren el síndrome de Diógenes suelen no trabajar. Claramente nuestro filósofo tampoco lo hacía en el aspecto comercial, pero sí en aquél otro trabajo que ya nadie alaba: el ejercido sobre uno mismo. Para mí esto queda sutilmente reflejado en la siguiente anécdota; cuando un ministro le dijo "¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas." Diógenes contestó: "Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador". Sin embargo también tenía otro labor: él no provocaba a la gente con sus comentarios y actitudes socialmente reprochables sólo por diversión, sino que estaba haciendo su trabajo: enseñar. Pues esa es una de las tareas del bueno filosofo. Es por eso que nunca evitaba una discusión, sobre todo cuando con platónicos se trataba. Sobre el Topus Uranus, el mundo de las ideas de Platón, sencillamente decía "yo al caballo lo veo; a la caballitud, no" (Nota: parece que esta frase es original de Antístenes). Y cuando Platón definió al humano como un bípedo sin plumas, él desplumó un pollo y se lo arrojó a los pies. Lo que me gusta de estás ultimas actitudes es que son escépticas y empíricas. Sobre la famosa paradoja de Zenon sencillamente sentenció "el movimiento se demuestra andando". Y una  vez, cuando un platónico lo trató de confundir con la siguiente falacia "No has perdido nada de lo que tienés . Y como no perdiste cuernos: tenés cuernos". Diógenes contestó, tocándose ingenuamente la cabeza "¿sí?, pues yo no los veo". Cada una de estas anécdotas refleja un duelo mental y filosófico, pues como el mismo dijo cuando alguien se jactaba de haber vencido a quién sabe cuantos hombres en la arena, "No, yo derroto hombres; vos sólo esclavos".

    Pero, como siempre, me estoy yendo del tema. La cosa es que no hay nada menos cínico que el síndrome de Diógenes.



    Fuentes:

    domingo, 27 de marzo de 2011

    ¿Invisibilidad?


    Con todos los exámenes que estoy teniendo últimamente, y que junto con la pésima conexión que me da Fibertel me impiden postear con la frecuencia de siempre, no puedo evitar desear tener superpoderes. Y la invisibilidad es uno de mis favoritos. A diferencia de casi todas las otras habilidades, nos permite pasar desapercibidos mientras manipulamos al mundo y evita todas las molestas complicaciones de la fama. Con ella podría pedir ir al baño en medio del examen, volverme invisible y espiar lo que los otros (mejores) estudiantes han respondido. También podría incriminar o perjudicar a mis proveedores de Internet de alguna forma malévola ¿Será posible y, de serlo, seguro?

    En general, cuando la luz incide sobre un cuerpo, este absorbe parte de ella y refleja el resto. Esa luz reflejada es la que llega a nuestros ojos para que podamos ver al objeto. Eso es lo que ocurre en los llamados cuerpos opacos; otros, en cambio, son translúcidos: dejan pasar luz a través de ellos. Si la nitidez es buena, como a través del vidrio de una ventana, entonces el cuerpo translúcido obtiene el título de transparente. Así, para alcanzar la invisibilidad podemos, en principio, tratar de volvernos completamente opacos para no emitir nada de luz y que no puedan vernos o tratar de hacernos perfectamente transparentes para que se vea a través de nosotros.

    Comenzamos con la idea de volvernos opacos. Imaginemos que tras consultarlo con la almohada desarollás una sustancia misteriosa que al beberla te permite absorber toda la luz que incide sobre vos y no reflejar nada. Sin duda recibirás un premio por este logro, pero me temo que no serás invisible. Si bien no emitirás nada de luz hacia los ojos de nadie, se percibirá una silueta negra. Y es que lo que no refleja luz se ve negro. Un ejemplo es esto es el Espacio, en donde, salvo la de las estrellas, no hay luz que nos busque. Pero no hace falta irse tan lejos. Si tenés un objeto rojo es porque este refleja la luz roja. Si lo iluminás con una lámpara que emita luz de cualquier color salvo el rojo, entonces lo verás negro, pues no reflejará nada y absorberá el resto. (El caso contrario es un cuerpo blanco, el cual vemos como tal cuando un objeto refleja toda la luz que incide sobre él). Además, lo que está detrás de ti tampoco se podrá ver porque su luz será absorbida por tu espalda. Aunque en un cuarto pintado de negro, y con mala iluminación, tal vez funcione.

    Nuestro hombre invisible: estamos lejos de lo que queríamos.
    Una mejor opción, pero bastante ineficiente también, sería lograr que la parte de tu cuerpo enfrentada al observador absorba la luz mientras que la otra permita su pasaje. De esta forma lo que está detrás de ti sería visible pero vos no. Sin embargo, ya estamos hablando de transparencia en lugar de absorción: este método fracasó.

    Veamos ahora la segunda forma de invisibilidad. El primer problema que tenemos es que debemos hacer que la luz atraviese cada músculo y tejido de nuestro cuerpo de forma tal que seamos perfectamente transparentes. Esto es jodido. Pensemos en un vaso con agua; el vidrio es translúcido y el agua también, pero un objeto en ellos se verá agrandado o deformado. Y es que cuando la luz pasa de un medio a otro no sigue moviéndose en línea recta sino que cambia su curso. Esto se llama refracción, y cuánta de esta se producirá depende de las propiedades de los medios involucrados.

    Refracción de la luz
    Como estamos hechos de muchos materiales distintos, cada parte de nuestro cuerpo curvará la luz hacia lugares diferentes y, en lugar de ser invisibles, seremos una mancha translúcida perfectamente perceptible. Así que tenemos que modificar cada porción de nuestro ser para que la refracción en cada parte de nuestro cuerpo sea tal que la luz no cambie de curso. Además está nuestra temperatura, que es diferente a la del ambiente y la refracción de la luz también depende de ella.
    Bueno, ya estamos cerca.
    Pero supongamos que lo logramos. Un día te golpeas la cabeza y despertás con la formula de desfajases cuánticos de reinversión macro-especular (amo inventar jerga científica). Ahora somos invisibles. El gran problema con nuestro éxito es bastante irónico: la luz atravesaría nuestros invisibles ojos y no podríamos ver nada. Nadie nos verá y a nadie veremos. Quizás hubiera sido buena idea consultar a un biólogo antes de probar la formula, quizás haya otras funciones de nuestro cuerpo, además de la vista, que requieren absorber luz.

    ¿Resultado final?
    Por ahora mejor me conformo con estudiar y hablar mal de Fibertel en mi blog.

    lunes, 21 de marzo de 2011

    Sinestesia: collage de sentidos

    La sinestesia es la capacidad de experimentar los sentidos (que son más de cinco; al menos unos diez) “mezclados” y, por ejemplo, ver colores al escuchar música, sentir el sonido en distintas partes del cuerpo, escuchar sonidos al percibir movimiento, asignarles colores o sonidos a las emociones o hasta experimentar sabores al tocar un objeto. Se trata de una manera diferente de percibir el mundo en la cual participan más sentidos de los que “deberían” (y por lo tanto no son alucinaciones ni sensaciones: son percepciones reales). Como describe Carol Steen, una artista sinesteta:
    “Ha habido veces en las que he tenido una sensación, como un dolor de muelas, en la que podía observar el color del dolor, su sabor y su olor. Todas estas experiencias sinestésicas son aspectos de una experiencia global. Yo las percibo de forma similar a como las ventanas, la puerta y la fachada se combinan para formar la imagen de una casa”.
    Pese a lo increíble que puede parecer percibir así el mundo, muchos sinestetas viven creyendo que todos somos como ellos y que ellos son como todos. Aunque esto no es raro: mi hermana daltónica creía ver como todo el mundo y yo mismo pensaba que todos tenían sueños lúcidos. Supongo que es normal colocarse a uno mismo en la normalidad. Pero a diferencia del daltonismo y los sueños lúcidos la sinestesia era prácticamente desconocida para la gente. Recién en estos últimos años el concepto se ha ido popularizando (y no me refiero solo en el público sino que también en la comunidad científica) y a medida que lo va haciendo también va en aumento el porcentaje de sinestetas en la población. Antes se creía que menos del 0,05% de las personas lo era; hoy se considera que más del 10% y, probablemente, este número siga en aumento. Y obviamente a ellos les gustan sus sinestesias y no se pueden imaginar sin ellas; citando de nuevo a Carol Steen:
     “Para mí es como si ustedes vieran el mundo en blanco y negro. Yo lo veo en color”.
    Lo más común es que el sinesteta goce de varios tipos de sinestesias y no de una sola. En promedio ellos parecen tener mejor memoria, ya que para lo que nosotros sólo tenemos un sentido ellos tienen varios: poseen más información. Quienes vinculan números y colores parecen ser malos en matemáticas, dado que tienden a agrupan los números y letras por color. Y pese a lo que uno pueda pensar, no hay evidencia que indique que se dediquen mayoritariamente al arte.

    La sinestesia puede ocurrir incluso cuando uno de los sentidos está atrofiado. Por ejemplo, una persona que asigna colores a las palabras puede seguir viéndolos aún después de perder la visión. (Un daño en la córnea, la retina o el nervio óptico no destruye la corteza visual, la cual se encuentra en la parte posterior del cerebro). De hecho los ciegos hacen un buen uso de la sinestesia para guiarse por el mundo: sus sentidos no sólo se agudizan sino que comienzan a trabajar en conjunto.

    La cantidad de tipos de sinestesias es enorme; se han catalogado al menos 63, las que a su vez se gradúan según la intensidad con la que se manifiestan (baja, alta, etc.). Una tercera distinción es la sinestesia de primer grado y la de segundo grado. La primera mezcla las impresiones de dos o más sentidos diferentes; la segunda asocia la impresión de un sentido del cuerpo a una emoción, un objeto o una idea.

    Pese a que se pueden catalogar distintos tipos de sinestesias, estás no se manifiestan igual en cada individuo sino que cada quién las siente de una manera diferente y parece no haber reglas generales. Para algunos el 5 es amarillo mientras que para otros es verde; a unos escuchar una melodía les induce el color púrpura mientras que a otros puede saberles a chocolate. Además, dichas asociaciones son para toda la vida. Aquél que siempre vio el siete de color verde jamás lo verá rojo. La única excepción son accidentes en los que el paciente ha perdido su sinestesia tras sufrir un traumatismo de cráneo. (También he leído que el hipnotismo la mitiga, pero no tengo ninguna fuente que corrobore esto).

    Estadísticamente la gozan casi el triple de mujeres que de hombres. Hasta hace poco se creía que era porque sólo se podía trasmitir a través del cromosoma X; es decir que la madre podía pasárselo a un hijo o a una hija, pero un padre sólo a una hija. Hoy se cree, en cambio, que el cromosoma involucrado es el nº 16, famoso por su posible vínculo con la obesidad. No puedo decir mucho más: las causas son, en realidad, desconocidas. Lo que sí se sabe es que cuando nacemos todas las personas tenemos conexiones neuronales extra entre las distintas áreas sensoriales: todos somos sinestetas. Pero, al parecer, a medida que crecemos la especialización de un sentido determinado causa una inhibición en los otros. O sea que esas conexiones extras no se rompen sino que son acalladas. Esto ha llevado a estudios sobre si puede aprenderse la sinestesia. No hay nada contundente pero parece que sí sería posible. Otros investigadores creen que dichas conexiones extras sí son "podadas" a medida que uno crece, pero esta hipótesis está siendo abandonada de a poco.

    El conocido test de Wolfgang Köhler intenta demostrar que el ser humano no asigna de forma arbitraria los sonidos a las formas. De ser así esto implicaría que todos somos sinestetas en cierta medida. El test consiste en decir cuál de estas dos figuras se llama Booba y cuál Kiki:
    El 97% de la gente llama Kiki a la figura angular naranja y BoobaBooba porque los labios forman una figura redondeada para producir el sonido, al contrario de lo que pasa con Kiki. Yo, como buen friki, estoy entre las excepciones. Al ver las imágenes llamé Kiki a la figura púrpura: Kiki me suena a nombre de mujer y el purpura está cercano al rosa, el cual es un color femenino. Booba se me hace un nombre masculino, así que el naranja no le queda mal (¿Asignarle sexo a los nombres será un tipo de sinestesia?).

    Para finalizar, he aquí un episodio de Redes:





    Fuentes: